Otra vez, después de tanto tiempo. En su pueblo, en el mío, dónde nos solíamos reencontrar cada vez... y yo feliz, con el resto de la gente.
Ella callada caminando y luego metiéndose en casa, sin hablarme, después de tanto tiempo, y yo cambiando mi rostro, la pena trazándose a sus anchas en mi cara.
- ¿Pero por qué no me saludas...? ¿¿Por qué te vas..??
Y ella en silencio.
- Dímelo por favor, ¿Por qué no me dices nada?
-..... Me has olvidado.
Y cerró la puerta de su casa.
